Estrés y frustración
Hoy vamos a estudiar algo que todos necesitamos, pero que a veces nos cuesta mucho practicar: la paciencia.
La impaciencia aparece cuando pensamos que Dios no está actuando como nosotros creemos que debería hacerlo. Queremos las cosas ya, rápido, en nuestro tiempo.
La impaciencia es expectativas irreales mundanas — No viene de Dios, viene del padre de las mentiras para vencer en nuestra batalla espiritual. La impaciencia es cuando apartamos a Dios de lo que estamos viviendo diariamente. Entonces vienen el estrés y la frustración.
Pero la Biblia nos enseña que la paciencia no es simplemente aguantar o tolerar, sino que es espiritual que viene de Dios, un fruto de su Espíritu en nosotros.¿Qué es paciencia? Humanamente es la capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse. Saber esperar. Tolerancia, perseverancia, serenidad, tranquilidad, calma.
Espiritualmente: Tener largura de ánimo, constancia de ánimo en las adversidades, clemencia, generosidad, persistencia, benignidad.
1. Dios conoce nuestras necesidades
En Lucas 2:25-35, Simeón esperaba la promesa de Dios: ver al Salvador antes de morir. Él esperó con fe y Dios cumplió. Simeón no fue especial por sí mismo; Dios no hace excepción de personas. Lo mismo que hizo con él, puede hacerlo contigo y conmigo.
En Juan 4:13-15, Jesús nos recuerda que Él es la fuente inagotable de agua viva. Los recursos humanos se acaban, pero lo que Dios da nunca se agota. Por eso, la paciencia no viene de técnicas humanas ni de consejos del mundo, sino del Espíritu de Dios en nosotros.
2. La paciencia es fruto del Espíritu
En Gálatas 5:22, la paciencia es fruto del Espíritu. No es algo que fabricamos con esfuerzo propio, sino algo que Dios produce en nuestro corazón. El mundo dirá que es un tema psicológico, pero la Palabra nos muestra que es espiritual.
Cuando tratamos de forzar las cosas, nos cansamos, nos frustramos y llegamos al lugar equivocado en el momento equivocado. Dios, en cambio, nunca dice "no" apresuradamente; Él nos dice muchas veces: "espera". Y esa espera no es un castigo, es formación, es disciplinarnos
3. La paciencia como expresión de amor
En 1 Corintios 13:4, la Biblia dice: "El amor es paciente". No hay amor verdadero sin paciencia. Jesucristo nos mostró paciencia infinita, tanto con sus discípulos como con nosotros.
La paciencia es soltar, dejar en manos de Dios lo que no podemos controlar. Muchas veces la impaciencia nace de querer manejar todo, y eso nos llena de estrés. 1 Pedro 5:7 nos invita a echar toda nuestra ansiedad sobre Él, porque Él cuida de nosotros.
4. ¿Qué hacer cuando la impaciencia nos gana?
La Biblia nos da consejos prácticos:
-Ora: Nunca te rindas, pide fortaleza para ti y para los demás. 1 Tesalonicense 5:17 -Toma un descanso: duerme bien, aliméntate, respira. A veces el cansancio alimenta la impaciencia.
-Rodéate de hermanos en la fe: como dice Colosenses 1:11, podemos fortalecernos unos a otros en paciencia y gozo.
-Consolar en vez de juzgar: en 1 Tesalonicenses 5:8-11, Pablo nos anima a apoyar y sostener a los débiles.
5. Espera en Dios
El Salmo 46:10 dice: "Estad quietos y conoced que yo soy Dios". A veces lo mejor es quedarnos en silencio, descansar en su presencia y confiar.
Y como Pablo declara en 2 Timoteo 4:7, nuestra meta es pelear la buena batalla de la fe con paciencia.
En conclusión: La paciencia no es algo débil ni pasivo. Es una fuerza que Dios pone en nosotros para esperar en su tiempo, confiar en su provisión y amar como Él nos ama.
Así que, hermanos, cuando sientas que la impaciencia toca a tu puerta, recuerda:
● Dios te conoce mejor que tú mismo.
● Él nunca llega tarde.
● La paciencia es una manera de mostrar amor y fe (confianza) en su plan eterno.
Recordemos que tenemos dos fuentes de poder y son el Espíritu de Dios en nosotros y Su Palabra.
Pidamos hoy al Señor: " a que nos enseñe, a esperar en Él con paciencia, confiando en que su voluntad es siempre buena."
Dios les bendiga